30 May 2013

Capilla en Lomas de Cuernavaca, de Candela

La capilla de Lomas de Cuernavaca es un rasgo en el cielo, es la línea nerviosa de una curva que pareciera trazada con grafito contra el horizonte. Si en algún momento Candela se situó en el límite de la abstracción, tuvo que ser cuando proyectó este pequeño edificio de apenas 30x20m cuya planta es realmente una sombra; lo demás es una membrana que con aparente violencia parece captada en un instante del golpe de látigo al que parece haberse sometido toda la estructura.

Esta capilla se propuso como un símbolo arquitectónico, además de religioso, para un conjunto urbano que se dirigía hacia un sector social que buscaba precisamente la renovación de su imaginario social.

Se explotaron al límite los escasos recursos compositivos: una plataforma triangular para los bancos ascendentes de la feligresía, un paraboloide hiperbólico de bordes curvos cuya parábola mayor tiene 22m de altura y 30m en la base, y una cruz de hormigón cuyos dos brazos se forman con el desarrollo de facetas triangulares.

La membrana de la cubierta crea una profunda sombra que refresca el área de asientos de la capilla y aparece como un agujero en el cielo. Candela llevó la propuesta geométrica de la capilla al límite de las posibilidades de estabilidad utilizando el “borde libre”.

El desarrollo de la superficie cuádrica corresponde a la figura del hypar, sin embargo la mano del maestro se advierte en la drástica diferencia de alturas en las dos parábolas extremas. La del fondo que acoge al altar sube hasta 8m y se cubre con un cristal que da intimidad al espacio. El manto del paraboloide transversal, que se monta sobre el primero, más grandioso, sólo alcanza 4m de altura máxima y sus bordes son los que conectan a tierra toda  la estructura.

El espacio se presenta al espectador con una fuerza de atracción poco usual: las huellas de las reglas de madera del encofrado contribuyen a transmitir una nueva sensación dinámica y subrayan la direccionalidad hasta el fondo. Desaparecen los límites de la realidad entre arriba y abajo, el paisaje y el interior del edificio. La zona previa al altar recibe la sombra proyectada por la cubierta, creando otro fenómeno espacial peculiar e inefable: la inversión de las sombras debido a la ondulación de la cubierta.

Félix Candela es conocido como el arquitecto que transformaba estructuras de hormigón en poesía, mediante lo que el llamaba el paraboloide hiperbólico, una superficie doblemente reglada por lo que se puede construir a partir de rectas. Algunas son tan conocidas como el Pabellón de los Rayos Cósmicos en la Universidad Nacional Autónoma de México o L’Oceanographic, de Valencia.

Publicado en Recomendación de la semana. 7 Comentarios.
Comentarios
Comentario de Ladislao Biro

Ejemplo claro de arquitectura “satánica”. Esta clase de edificios tiene su origen en Le Corbusier. Sin duda el tipo que más daño ha causado a la arquitectura. Sus “creaciones” son ejemplo de lo nunca debe hacerse.

Comentario de Maria Esther Rodríguez Gómez

Una Obra bien bonita e Interesante, me gusta muchisimo…Gracias por enseñárla!!!

Comentario de Calderas de gas

A mi me gustan mucho este tipo de edificios.

Un saludo

Comentario de The Toxic Avenger

Jajaja!, Ladislao , eres un cachondo…

Comentario de DG Arquitecto

Que gran proyecto de Candela … todo un maestro del hormigón

Comentario de Reformas en General

Muchísimas gracias por el documento. Las 2 últimas fotos son impresionantes.

Un saludo

Comentario de camisetas de perros

Es impresionante. Me sorprendió que también creara L’Oceanographic.